domingo, 24 de junio de 2018

Carta abierta las autoridades de mi patria Argentina y particularmente a las fuerzas de seguridad.
DIA DE LA BANDERA, Día de Belgrano, Padre de la Patria
Quinto Mandamiento de la Ley de Dios: “No matarás” (¡No reprimirás!)
La Democracia, el mejor de los modos de gobernar los pueblos hasta ahora conocido, y así proclamado desde los griegos en adelante, encuentra a nuestra Argentina en un momento difícil de digerir…
El respeto debido a las autoridades es también una de las verdades proclamadas desde que el mundo es mundo, y así también los proclama Jesús cuando le presentaron la moneda del César. Y el respeto se transforma en obediencia cuando el que gobierna ejerce su mandato según los contratos sociales plasmados en las leyes, particularmente la “Constitución” del país. Las leyes son dictadas por representantes elegidos por el pueblo. Y el poder judicial deberá juzgar si estas leyes son acatadas por todos: gobernantes y pueblos. Si no se obedecen las órdenes de los que gobiernan según las leyes dictadas, y los que deben juzgar decretan que es ilegal tal o cual comportamiento, se habilitan los medios (proporcionales a las causas) para que el poder de la fuerza ponga las cosas en su orden. Síntesis de cómo debieran funcionar las cosas.
Por sobre todas ellas, y los compromisos que fue generando la humanidad en su afán de que los países cumplan sus ordenamientos internos y leyes saludables “universales” se crearon éstas que alcanzan lo que se llama “rango constitucional”, y que no pueden ser derogadas. Pero la humanidad tiene otra Ley, ya no dictada en piedras sino en el corazón del hombre, a la que debe obediencia plena. Para el ateo será su sagrada conciencia, y para el creyente, la Ley de Dios. De éstas leyes surge la más universal y absoluta: “no matarás”.
En su predicación, Juan el Bautista contestaba así sobre lo elemental para recibir al Mesías:
"La gente le preguntaba: «¿Qué debemos hacer?»
11. Él les contestaba: «El que tenga dos capas, que dé una al que no tiene, y el que tenga de comer, haga lo mismo.»
12. Vinieron también cobradores de impuestos para que Juan los bautizara. Le dijeron: «Maestro, ¿qué tenemos que hacer?»
13. Respondió Juan: «No cobren más de lo establecido.»
14. A su vez, unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?» Juan les contestó: «No abusen de la gente, no hagan denuncias falsas y conténtense con su sueldo.»"
Evangelio según San Lucas, capítulo 3
En nuestra Patria, al crear Belgrano su Bandera, nuestra azul y blanca, tenía en su mente todas estos ideales y la concepción de que estas verdades se plasman en un territorio llamado “Patria” y en sus Leyes. Podía hacerla flamear y hacerla jurar por su ejército porque en ella concebía una Patria Libre y Autónoma del poder extranjero. Y en nombre de los más altos valores de su fe y de su Patria, hizo jurar el servirla hasta dar la vida por ella. Así actuó, no fusiló a quienes venció en la Batalla de Tucumán como podría haber hecho y era habitual. Pero tampoco obedeció cuando le ordenaron bajar a Buenos Aires para actuar en las luchas fratricidas.
No menos honorable ha sido San Martín, que nunca aceptó utilizar su ejército para las guerras internas del país, teniendo como verdad fundamental la libertad de la Patria Grande frente a los imperios europeos y egoísmos del Puerto.
La Patria no es solo una integridad territorial, es su gente y la cultura que le da identidad y solidaridad.
En las últimas décadas, las instituciones del país, particularmente las fuerzas de seguridad del país han sido blanco de una agresión cultural formidable, poniéndolas al servicio de los poderes concentrados de la “globalización”, que no miran ni parece importarles las naciones, ni su gente, ni menos sus particularidades culturales ni identidad; su máximo interés son los recursos naturales y una oligarquía que les garantice su expoliación. Cargan sobre esa oligarquía (a la que seducen con grandes privilegios exclusivos) la obligación de mantener “la paz social” pero sin beneficios para la gran mayoría de sus habitantes. Por ello necesitan someterlos por la fuerza cuando no alcanza el convencerlos que deben ser sumisos a su poder y privilegios.
Es por eso que debemos hacer un fuerte llamado al patriotismo de cada uno de los que poseen responsabilidades en las instituciones de la Patria, frente a una nueva agresión imperial sobre la Patria Grande Latinoamericana y Caribeña, y sobre el mundo entero… Y por sobre todo, a las fuerzas de choque para con los habitantes, que son los hermanos de este suelo.
La “obediencia debida” concebida como un abosoluto es un concepto que la ética universal y la Iglesia Católica en particular no han aceptado nunca, por el contrario siempre cuando se habla de la obediencia, se añade “según las constituciones” porque no se puede desconocer las leyes superiores; y hasta en la guerra se habla de “crímenes de guerra” porque hay una ética aún para ella.
Por ello te pedimos, hermano investido de cualquier poder, nunca lo ejerzas fuera de la ley, y recuerda que Jesús decía, es preferible (imperioso) obedecer a Dios antes que a los hombres. Antes de reprimir o matar a tus hermanos piensa que un día la Patria y Dios te pedirán cuentas.
No aceptes reprimir a tus hermanos. Exige que tu obediencia se oriente al bien patrio común y compartido por todos sus habitantes.
La Virgen de la Merced, Generala del Ejército Argentino, desde el Evangelio les dice:
“Hagan lo que Él les diga” (Jn. 2,5)

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